Testimonios

Manos:

“Manos es un instrumento para encarnar todo el conocimiento y todas las herramientas. Y como un canal para que a través de esas herramientas el amor  pueda transformarse en acompañamiento, en sanación pero ya desde nuestro instrumento, nuestro propio cuerpo y a través de las manos vamos encarnando y cualificando nuestro instrumento pero ya experimentándolo. Es una herramienta de sanación que nos implica”
Sergio Gioannini. Sierra de la Ventana, Argentina

“Mi hermana es doctor, se especializa en pediatría y trabaja con flores de Bach. Ella había escuchado hace algunos años hablar de la Sintergética y luego me incentivó. Me enteré del curso de manos y fui, no sabía muy bien a lo que iba, un poco a capela. Lo encontré fascinante. De a poco me fui integrando a los grupos. Comencé a asistir a las clases de la universidad Pedro de Valdivia donde se van complementando distintas técnicas con profesionales de diferentes áreas que abarca la Sintergética. Escuchando y aprendiendo. Para mí todo esto es totalmente nuevo.”
Liliana Medina. Viña del mar, Chile.

“La enfermedad es un hecho. Y en ese caso manos es un método fácil de aplicar. Es traspaso de energía conectado con una energía superior, puesta con la intención en una parte del cuerpo. Es maravilloso”.Graciela Solar. Chile

“Es una manera de ver el cuerpo, de conocerlo”
Doctor Jorge Carvajal. España

 

Sanaciones:

“Mi impresión fue que estuve en un lugar donde alguien me hizo mucho cariño. Uno ya no está acostumbrado a recibir el afecto desinteresado de  personas  totalmente desconocidas que empatizan con tu dolor y que lo único que quieren es ayudar y, curiosamente, a cambio de nada, cosa que en este mundo no es muy frecuente. La vez pasada me pusieron unos filtros, ahora fue más bien un diálogo para ver cuál puede ser el origen de esta dolencia más allá de la cosa física. Me hace mucho sentido”.
Viviana Fernández.

“Desde la primera sesión me sentí mucho mejor, tenía el ojo más hidratado. En la segunda sesión me fui dando cuenta de que el quiste que tenía en el ojo se me estaba disolviendo. Hoy ya no tengo el quiste, no siento esa sequedad como arenilla constante en el ojo, está más hidratado y no he seguido ningún otro tratamiento más que esta terapia.  Ahora, en la última sesión, me salió una lágrima. ¡Hace 4 años que no me salía una lágrima!”
Joise Reinoso

“Después de venir he estado mucho mejor, como que me alivia. Yo ya no salía, perdía la memoria, la noción del tiempo. Ahora estoy moviéndome más, voy al centro de abuelas, al gimnasio, hemos salido de paseo. Primera  vez en mi vida que hago eso. Me he sentido mucho mejor”.
Ana Caneulén

“Yo vi al doctor en televisión, lo que hizo y lo encontré muy bueno. Uno como persona de escasos recursos da las gracias de que personas tengan la amabilidad de atender a gente sin cobrarle nada, eso no se encuentra en ninguna parte”. Sobre los motivos de su consulta nos cuenta: “vine porque tengo fobia, claustrofobia y terror a las cosas, a los espacios muy cerrados. A mí en los consultorios me miran, me preguntan algunas cosas, me dan un Clonazepam y me mandan para la casa. He visto muchos doctores, psiquiatras, ya son 20 años con esto. No puedo decir al tiro que la sesión de hoy me sirvió, pero si me sentí más aliviada. Todo lo que me hicieron es increíble, no pensé nunca que iba a llegar a manos de personas tan amables y tan buenas.  Doy las gracias y quiero decirle a las personas que tengan fe, que hay personas muy buenas y que la pueden ayudar a uno”
María Navarro

“Con mi marido estuvimos 59 años juntos y él era un siete, un tesoro. Entonces me ha costado superarlo. Al principio tenía rabia con la vida y mucha frustración. Tuve un bajón, pero siempre tratando de simular para no afectar a mis hijos, porque ellos también estaba pasando por esta pena. Vengo porque ya no quiero tomar más tantos remedios, me siento muy ahogada, muy angustiada”. Luego de su primera sesión, la señora Digna nos cuenta su primera impresión: “me pareció que reciben con mucho amor, mucho cariño. Yo la verdad no sé lo que me hicieron, pero no sentí nervio ni nada. Yo lo encontré muy bueno. Me dieron una gotitas para tomar y tengo que venir este otro mes, y voy a venir porque sería un milagro de Dios que ya no tuviera que tomar tanto remedio”.
Digna Aida Vergara

 “Cuando escribí la ficha me di cuenta que desde los 11 años vengo arrastrando esto, ya son 20 años.  Los últimos dos años se ha hecho muy fuerte, demasiado pesado. Ya estaba podrido, sin saber qué hacer, pero siento que me merezco estar bien. Al entrar a la consulta  fue increíble,  fue como que vomité en un llanto todo lo que tenía atorado. Estaba tan movido, pero ahora bajé un montón, me descargué harto.  Me voy tranquilo porque yo sé que esto va más adentro, quizá viene de que mi vieja no me quería tener. Quiero descubrirlo y poder seguir adelante”
Iván Giles

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