Gratitud por nuestra Caravana de Sanación Kurarewe 2018

 

Kurarewe, Chile. Noviembre 2018.

Fueron 4 los días de fiesta y trabajo. Desde el miércoles  31 de octubre al domingo 4 de noviembre.

Los voluntarios (85) fueron el tope máximo de poder recibir por razones de cupo. Hermanos desde Argentina, de Colombia, USA, España y Alemania y el gran número chilenos. Casi un tercio nuevos en estas experiencias y que vinieron confiados a ofrecer lo mejor de ellos: su corazón  y un delicioso estado de asombro. Unido a los ya “viejos” caravaneros que nos renovamos en cada contacto.

Partimos en la vibración que celebraba buena parte del mundo: el día de muertos. Y en torno a ello, reflexionamos, conocimos la cosmovisión mapuche frente al tema, honramos a nuestros muertos y honramos la Muerte, gran estrategia de la Vida; aliadas permanentes.

Partimos en la Naturaleza que nos acogió en su esplendor mágico y que fue el elemento central que nos acompañó y sanó en la sutileza del silencio en ese altar de Piedra de la  tierra, la lluvia, el sol, el viento, los cuatro elementos estuvieron dadivosos. Paraíso puro.

Partimos en la ruka de Katherine Minck que nos acogió amorosamente junto a la Ñaña Isabel Loncopán, pidiendo el permiso a los elementales , a los tutelares, a los guardianes. El permiso fue dado.

Se hizo una constelación a los territorios, a los sucesos aún vivos y vigentes en esas zonas con todos los reinos incluidos; el humano en sus expresiones mapuches-colonos.

Dos días de trabajo cubriendo todos los sitios de salud. Nos distribuimos en 22 grupos de trabajo que estuvimos en simultáneo al servicio, desde las 08:00 (previas meditaciones) hasta terminar la jornada. Vimos alrededor de 600 personas de manera personal, familiar y colectivo. Si consideramos los integrantes promedios de los grupos familiares (3) es llegar a un universo de 1.800 personas de una totalidad de 7.900 habitantes de Kurarewe. En lo numérico, una cifra extraordinaria y ni que decir en relación a los espacios de sanación en torno al dolor humano en todas sus expresiones que resonaba con nuestros propios dolores. Allí, los sanadores, sanándonos en torno al servicio al otro. Llegábamos profundamente conmovidos a nuestros encuentros nocturnos de reflexión y camaradería.

Mención especial  a la extraordinaria coordinación con el sector público municipal de salud que abrió sus puertas en días festivos y  sus funcionarios, desde la directora del Departamento de Salud de Curarrehue, Gloria Bustos, trabajando codo a codo con nosotros. Un hermoso ejercicio de colaboración entre lo público y lo civil comunitario que nos entusiasma. Esta labor conjunta nos permitió llegar a sectores aún más rurales, a más de dos horas de Kurarewe, siendo la caravana un polo de atracción vibratorio que fue mucho más allá de la región misma.

También es destacable que por vez primera hay presencia de servicio en caravana de la Auto Observación Neutro Consciente, la otra rama que junto a la Sintergética se enseñan en la Fundación Pindal. Los resultados fueron óptimos.

Tuvimos charlas enriquecedoras para el grupo, como la de “Personas No humanas”  dada por el joven activista de los derechos del mundo animal, Miguel Suzarte; “El Mundo Celta Sagrado y los Árboles” por Patricia Presas y “La AONC “, por Claudia Isaza y Pilar Bosch,

Fuimos extraordinariamente atendidos por los trabajadores de Ruka Ngen, donde alojó la gran mayoría y donde hacíamos nuestras actividades colectivas.

Disfrutamos de actividades artísticas de canto y música sencillamente extraordinarias que mucho agradecemos.

El domingo, día de término, cerramos la caravana en torno a un árbol hermoso y en la Ruka Ngen volcán. Allí, en círculos concéntricos, agradecimos, honramos y recibimos nuestros regalos de la cesta con el ovillo donde podamos seguir tejiendo nuestros sueños personales y colectivos ya para siempre marcados por los colores, matices, aromas, sabores y experiencias de la Caravana Kurarewe 2018.

 

¡Gracias Caravana! Bienvenida próxima caravana…

 

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Autor entrada: admin-pindal